Sesiones clínicas

 Dicen que la inspiración debe pillarte trabajando, así que como esta noche estoy casi solita en casa (y aunque tengo otras mil cosas que hacer), me ha parecido abrir el ordenador y una página en blanco para darle algo de vidilla al blog. Y aquí estoy, un buen rato después, y sin que se me ocurra nada lo suficientemente bueno como para publicarse aquí...

Así que haciendo uso de mi "material de archivo", y como también hace meses que no lo hago, os dejo mis dos únicas sesiones de este pasado año. Muy sencillitas, como siempre, pero espero que a alguien le puedan interesar.

 Para empezar, una sesión de enfermedades infecciosas en la que presenté un caso de tuberculosis endobronquial. Con vídeo incluído!



Y, finalmente, una revisión muy sencillita sobre el sarcoma de Kaposi a raíz de un desgraciado caso que tuvimos en la UCI.



Como siempre, para cualquier duda, sugerencia, bibliografía o aporte, aquí me tenéis :) El próximo día prometo pensar antes de ponerme a escribir!

Aire fresco

¡Pues sí!

Desvirtualizar mola mucho, sobre todo cuando además de conocer por fin en 3D a personas a las que hace tiempo que lees, sigues, te enseñan y admiras, conoces a personas que te animan a muchas cosas, entre ellas, como no, a seguir con ésto.

Por eso,si sumamos las ganas que tengo de escribir y retomar mi actividad 2.0 y el tiempo que realmente no tengo pero empiezo a inventar, a la fabulosa jornada en el Col·legi de Metges de Barcelona a la que asistí el miércoles...¡aquí me tenéis!

Entre medio, como no, han pasado muchas cosas. Un niño que crece a la velocidad de la luz (de forma proporcional a mi agotamiento), una mudanza eterna que todavía hace acto de presencia en forma de cajas amontonadas y una habitación inhabitable, rotaciones agotadoras con horarios sin horario y, además, en las que poco aprendí; vuelta a mi hospital con mil problemas de guardias, docencia, formación y respeto; como no, problemas de salud en la familia, mil cosas siempre por hacer...y podría seguir con una laaaaarga lista.

Pero vamos a lo que vamos y es que, una vez más, vengo para quedarme. O esa es al menos mi intención. Y, además, tengo replanteamientos que hacer por aquí, mil proyectos y muchas ideas que, espero, puedan interesaros.

Así que sin más preámbulos... ¿nos vemos por aquí?

Respuestas rápidas para R0

... y perdonad esta entrada tan autoreferencial, pero como sois muchos los que me escribís a diario preguntando por los mismos temas, y por no dejar la recientemente retomada costumbre de escribir por aquí, os dejo una pequeña entrada que resume algunas de las preguntas que, creo, nos hacemos todos los preMIR antes de la elección de plaza.

- es que no sé Anna, no sé si la Medicina Interna es lo mío... 
- ¿y si elijo plaza en Catalunya, me machacaréis con el catalán?
- vale, me has convecido: elegiré Interna en Barcelona. ¿Pero dónde?
- ¿y qué me dices de tu hospital?
- hmmm, no sé, quizás me olvido de algunas cosas no tan importantes a la hora de elegir
- y para terminar, nunca están de más algunos consejillos para sobrevivir en las primeras guardias

Espero que os ayude!!

De puntillas...

Toc, toc.

Ni siquiera sé cómo empezar esta entrada (ni, ya puestos, cómo continuarla...).

El caso es que sigo por aquí, aunque sea en la sombra. Aunque apenas tenga tiempo para leer los títulos de vuestras entradas. Aunque piense a diario en sacar unos minutos para escribiros, pero no lo consiga. Aunque tenga un montón de temas en mente de los que hablaros, pero al final se vayan olvidando poco a poco o dejen de venir al caso. Sigo por aquí, pero sin tiempo.

¿Y a qué se deben estos minutos libres tan escasos? Bueno, sólo tenéis que hacer cuentas para entender que Enigma llegó por fin (a mediados de junio, para ser exactos) y resultó ser un niño sano, precioso, cariñoso, simpatiquísimo pero, como todos, muy absorbente. Ahora tiene ya 8 meses y medio que me han pasado volando, pero entre aprender a ser mamá, volver a trabajar cuando le había cogido el truquillo, la adaptación a nuestra nueva vida y lo agotada que ando, tener tiempo para escribir es un lujo que no he podido permitirme.

Pero mira, al final he decidido buscar el tiempo de donde no lo hay y arrancar unos minutos a las tareas de casa y al sueño para deciros un hola. A quien haya por aquí, si es que hay alguien. ¿Volveré pronto? Espero sinceramente que sí, pues ya os digo que tengo ganas y muchas cosas por contar todavía, y además retomar el blog entraña retomar otras parcelas de mi vida que tengo muy abandonadas. No os mentiré si os digo que he pensado seriamente en terminar con él... pero qué queréis que os diga, a cabezona no me gana nadie.

Espero que, aún entrando de puntillas, pueda hacerme de nuevo un hueco en vuestras pantallas (y en mi reloj!!). De momento, me conformo con un saludo y un abrazo para todos.

One Lovely Blog Award

Aunque no soy muy dada a hacer éste tipo de cosas, Blackzack, que me conoce bien, además de proponerme a hacerlo ha dado en el clavo con las razones: me aburro. Desde que estoy de baja, apenas sé con qué actualizaros ésto para que no muera... Así que, gracias Blackzack por el premio y la oportunidad de contaros algunas cositas más acerca de mí y de este blog.

¿Cómo se te ocurrió el nombre del blog? ¿Tenías otras alternativas?
¡Creo que fue lo primero que me vino a la cabeza! Cuando finalmente me decidí a abrir un blog, idea que me rondaba desde hacía tiempo en la cabeza, apenas pensé en el título pero, evidentemente, a medida que Blogger me iba pidiendo los datos llegamos al punto en cuestión: ¿y ahora qué nombre pongo? Pensé en algo que resumiera lo que quería que fuera: mis vivencias relacionadas con el mundo de la salud... ¡y me salió solo! La verdad es que puede que no sea muy original, pero estoy contenta con haberlo elegido.

 ¿Cuál fue la razón inicial para crear un blog?
Supongo que no hay una única razón. Simplemente coincidió un momento de mi vida en el que tenía muchas que decir (o creía que las tenía), tiempo para hacerlo y perspectivas e intención de mantener un proyecto así a largo plazo. Además, siempre me ha gustado escribir, y éste medio me parecía tan bueno (o más) como cualquier otro para mantener la práctica.

¿Cuál es la entrada que más éxito ha tenido y cuál crees que puede ser la razón?
Uy, hace mucho que no miro el tema de las estadísticas del blog... Pues, ahora que lo miro, me asombra ver que  la entrada más leída es ésta acerca de la malaria (con 22172 visitas). Ni idea del motivo.

¿Cómo crees que tu blog te beneficia en el día a día, si lo hace?
¡Por supuesto que me beneficia! Desde el puro placer onanista de darme una plataforma para lanzar mi opinión y mis vivencias sin apenas censura hasta haberme conseguido grandes oportunidades laborales. Por ejemplo, recuerdo que yo apenas conocía mi hospital cuando terminé la carrera pero, gracias al blog, contactaron conmigo para presentarse y pedirme que les hiciera una visita a ver qué me parecía como opción para mi residencia. Y miradme ahora, encantadísima con esa decisión. Como esa han venido tantas otras: oportunidades de trabajo fuera del hospital, iniciativas colaborativas en las que poder participar, conocer a gente muy interesante... Puede parecer típico y tonto, pero realmente crear éste blog ha sido de las mejores cosas que he hecho.

¿Qué idioma te encantaría estudiar y nunca has tenido la oportunidad? ¿Y alguna asignatura que nunca entró en tu plan de estudios, pero que te habría gustado cursar?
Me encanta estudiar idiomas, así que cualquiera me serviría. Ahora bien, si tuviera que elegir uno, me gustaría no empezar sino reemprender mi estudio del árabe, una lengua que me encanta y tuve que abandonar con gran tristeza por mi parte mientras estudiaba para el MIR...
1Y lo mismo se aplica a estudiar cualquier otra cosa! Qué queréis que os diga, soy así de rarita.
¿Qué aspectos o hechos te molesta más que la gente en general desconozca o tenga mal asimilados acerca de tu profesión?
Muchos. Demasiados. Pero si hay algo que me molesta especialmente es que nadie conozca mi especialidad, la Medicina Interna y, por mucho que lo intente explicar, siempre se lleven una ideas equivocada de lo que es. Lo cual es especialmente molesto cuando me ocurre con familiares y amigos, que a éstas alturas todavía no saben ni qué estoy haciendo, ni para qué sirve.

¿Qué mejorarías en la carrera que estudiaste para que te preparara de forma más eficiente para el mundo laboral?
¡Las prácticas! La mayoría de cosas que nos "enseñan" (a través de anticuadas presentaciones en .ppt) y todo lo que de verdad deberíamos saber, se aprendería mucho mejor pasando el doble de horas en el hospital, viendo muchos más enfermos, con un buen adjunto o residente siempre a nuestro lado. Toooodo lo demás, se puede aprender en libros y revistas.
¿Cuáles eran tus asignaturas favoritas en el colegio? ¿Y las más odiadas?
¡Es que me gustaba todo, ya os lo he dicho! Si tuviera que elegir, me quedaría con Biología y Matemáticas. Y la más odiada, siempre ha sido la Educación Física... hasta que llegó el Dibujo Técnico en Bachillerato, algo para lo que soy absolutamente negada.

¿Qué opinas de la necesidad de estar presente en las redes sociales?
Primero, que no es una necesidad. Ojo, para mí sí lo es, pero entiendo muy bien, y me parece hasta razonable y saludable, que no lo sea para todo el mundo... No voy a enumerar las ventajas que le veo ni por qué me parece una necesidad para mí, pero creo que es algo muy respetable que alguien no quiera estar presente en ellas, así que de vez en cuando deberíamos plantearnos cómo llegar a estas personas.

Si tuvieras que hacer un proyecto de investigación, ¿sobre qué sería?
¡Hay tantas ideas que me rondan la cabeza! Especialmente ahora que estoy a mitad de residencia, empiezo a plantearme en serio un proyecto de investigación... Supongo que, por trabajo ya realizado y por ser la línea principal de investigación en mi Servicio, me decantaré (si lo acabo  haciendo), por algún tema relacionado con la enfermedad tromboembólica, pero desde la insuficiencia cardiaca, cualquier enfermedad autoimmune, las nuevas tecnologías o la implementación de una escuela de pacientes... hay mil ideas que me parecen interesantísimas.

¿Cómo trabajas en tu blog? ¿Planificas con tiempo las entradas que vas a escribir o lo haces cuando te viene la inspiración y las publicas al instante?
Depende. Normalmente, cuando se me ocurre un tema no lo escribo al momento; medito en él al menos un día, pensando en líneas generales qué es lo que quiero decir y por qué siento la necesidad de hacerlo. Pero también es verdad que a veces, como hoy, me siento frente al teclado y escribo sin más.
 
 
... y aunque ahora me tocaría nombrar a algunas personas para que siguieran esta entrada y contestaran a estas preguntas, permitidme que no lo haga pues ya no sé quiénes habéis o no contestado y quiénes tendréis ganas de hacerlo. Quien quiera, libre es de copiarlas y hablaros un poquito de su blog.

Ascendiendo...

Y es que, a pesar de que creía que no, y porque el tiempo vuela... ¡¡ya soy R3!!

Así es, desde hace casi una semanita (el pasado día 13), me encuentro ya a mitad de camino de la residencia. Buff, ¡mitad de camino!: qué lejos veía el final cuando empecé y ahora, dos años después, lo veo tan cerca que ya me invade el pánico por todo lo que no me dará tiempo a aprender.

La verdad es que hace unos días andaba algo desanimada, porque creía que, estando de baja, mi paso a R3 se retrasaría. Y es que yo contaba los meses que llevo ya sin trabajar (dos), y le sumaba la baja maternal. Bien, no caí en la cuenta en que "el curso" terminaba en mayo, así que el tiempo que esté de baja a partir de ahora cuenta a parte del que llevo a la espalda. Y, según parece, sólo hay que retrasar el cambio/recuperar, cuando se está ausente un 25% del total del "año", que equivale a unos 3 meses laborables. O sea, que de R2 no me ha afectado y, aunque puedo recuperarlos por temas docentes, no afecta a mi contrato ni a mi ascensión forzosa en la jerarquía médica. En resumen: que sí, que soy un año mayor.

Ahora bien, es taaan raro. Aunque la tontería siempre hace ilusión (al menos a mi), porque siginifca que durante un año he aprendido y trabajado mucho en algo que me encanta y, además desde R2, he enseñado y me he responsabilizado de muchas más cosas, el hecho de no estar trabajando ahora, me deja una sensación agridulce. Por una parte, porque siento que todo el tiempo que estoy pasando en casa me aleja cada vez más del ritmo que llevaba, y creo que me costará volver a cogerlo: me da la sensación de que cada día me olvido de algo  importante y me alejo más de aquello que quería ser y hacer. Por otra, no  poder estar allí cuando mañana se incorporen todos los nuevos, ni estar con ellos en estos primeros meses en los que tanto tienen por aprender, me sabe muy mal.

Sin hablar, por supuesto, de que como os decía ésto empieza a dar vértigo de verdad. El ir cada vez más sola, el tener cada vez más y más responsabilidad y el ver el final cada vez más cerca, da mucho miedo. Me queda tanto por aprender, tantas cosas que me gustaría hacer antes de terminar, que el tiempo se está convirtiendo en un verdadero enemigo.

Aún así, como no, estoy muy contenta. Contentísima, por estar haciendo algo que me encanta, y porque al parecer por mis evaluaciones no lo hago nada mal. Contenta por el lugar donde lo estoy haciendo. Contenta por mis compañeros. Y, claro está, contenta a pesar de todo por no estar ahora mismo allí, porque el motivo me hace más que feliz y merece verdaderamente la pena.

R3. Y me siento todavía taaaaan pequeña...

Mucha suerte a Cristina, que será nuestra R1 a partir de mañana, ¡bienvenida! Y suerte y ánimo a todos los que os incorporáis a vuestros hospitales: ¡¡disfrutad que ésto pasa volando!!

Los ángeles de la guardia

No quería dejar pasar la Semana de la Enfermería sin hablaros un poco de este gran colectivo. Y, perdonádme, pero aunque mi admiración va para todos ellos, no puedo sino centrarme en el personal de enfermería de mi hospital y, más que en ningún otro, en el personal de Enfermería de Urgencias.

Como ya os dije el otro día, a mí (como a todos), me han salvado el culo en más de una ocasión. No puedo sino agradecer a tod@s l@s enfermer@s que han trabajado y trabajan conmigo la gran paciencia y profesionalidad que han demostrado en todo momento. Conmigo y, sobre todo, con los pacientes.

Personalmente, por las horas que paso con ell@s, me llevo mucho mejor con l@as enfermer@s de Urgencias, que son también con quien trabajo de forma más estrecha. Eso me ha  propiciado, además de buenas amistades fuera del hospital, un buen ambiente de trabajo, gran colaboración por su parte y aprender muchísimo de ell@s, quienes llevan en general mucho más tiempo que yo en ésto y, además, están muy bien preparad@s. Cuando tengo guardia me suelo preocupar de mirar con qué adjuntos o residentes compartiré esas horas, pero si de algo no me preocupo nunca es de saber qué turno de Enfemería me toca: con sus más y sus menos, sólo tengo buenas palabras para tod@s.

Evidentemente, ha habido encontronazos con algunos. Evidentemente, no todo el mundo se vuelca del mismo modo en el trabajo. Evidentemente, no me fío del criterio de tod@s cuando me advierten que corra (o que no lo haga). Pero, afortunadamente, tengo la suerte de trabajar en un hospital pequeño donde todos nos conocemos y sabemos de qué pie calzamos y donde, por suerte, el personal de Enfermería realiza una gran labor de forma admirable.

Creo que los pacientes tienen la idea de que los médicos y l@s enfermer@s no nos llevamos bien; de que unos nos creemos por encima de los otros. Desgraciadamente, hay compañeros que fomentan esa idea con su actitud. Pero creo también  que, poco a poco, la Sanidad se está alejando cada vez más de esa "parcialización del conocimiento" y que, entre todos, estamos construyendo un espacio de trabajo en equipo multidisciplinar donde cada uno aporta lo que puede. Está en manos de todos hacer que ésto siga así, que compartamos nuestros conocimientos y experiencias entre todos, que nos escuchemos, y que eso se traduzca en una mejor atención al paciente.

Una vez más, un consejo a los que empezáis ahora: ¡escuchad a Enfemería! Y a tod@s los que compartís horas conmigo (o las compartiréis), perdonad mis dudas e inseguridades, tened un poquito de paciencia conmigo y estad segur@s de que siempre estaré agradecida por la gran labor que lleváis a cabo y lo mucho que aprendo de vosotr@s cada día.

Pequeña guía de supervivencia en las guardias

¡Cómo pasa el tiempo! En menos de un mes los nuevos residentes se incorporarán a nuestros hospitales y, aunque las dudas y las inseguridades son muchas, la mayoría de ellos están  preocupados por las guardias. ¿Cómo serán?, ¿las resistiré?, ¿sabré qué hacer?, ¿estaré solo?, etc.

Siempre que los "peques" me preguntan algo sobre la residencia, sale este tema como uno de sus mayores miedos. Así pues, sin pretender adoctrinar a nadie, me gustaría dar algunos consejos para todos ellos (podéis encontrar otros muchos en infinidad de blogs, y el consejo número uno sería que les echárais un vistazo a todos ellos para tener diferentes puntos de vista).  
Tened en cuenta, que todo variará un poco siempre en función de vuestro hospital y vuestra especialidad, pero hay una serie de cosas que me parecen importantes para todos.

1. Bajad vuestras expectativas. Por suerte, un servicio de Urgencias no es tan emocionante como nos hacen creer en las series de televisión (al menos no siempre...), así que no mantengáis un nivel de estrés mayor del necesario, pensad las cosas con calma y no busquéis tres pies al gato: lo más frecuente suele ser lo más común. No intentéis dar con diagnósticos rarísimos, generalmente no hará falta. Pensad que por cada caso "raro" atenderéis a 20 pacientes con afecciones comunes, así que prestadles atención y dejad las rarezas para cuando algo de verdad no os encaje. Del mismo modo, recordad que, por fortuna, las urgencias no son siempre emergencias: ¡¡priorizad!!

2. Aprended a sobrellevarlas... y a quererlas. Sí, vais a poder con las guardias: vais a poder estar sin dormir, incluso algunos tendréis que seguir trabajando al día siguiente (y lo conseguiréis), vais a ser capaces de encadenar una guardia con otra, y ésto lo haréis semana a semana, mes a mes, año tras año... ¡Todos lo hemos hecho! La gran mayoría de vosotros pasará la mayoría de vuestra residencia haciendo guardias (incluso algunos, será a lo que os dediquéis cuando terminéis), así que os aconsejo que no las cojáis con miedo, que no las vivais como algo negativo... Evidentemente, a unos nos gustan mucho más que a otros, peero vais a tener que hacerlas sí o sí, así que intentad ir con  una actitud positiva. Pensad que en las guardias se aprende mucho (a veces, donde más), así que vividlas como algo bueno para vosotros.

3. Asumid lo que podáis. Nadie espera de vosotros que el primer día manejéis a 5 pacientes a la vez, ni que asumáis los casos más complicados. Si queréis empezar llevando sólo un paciente a la vez, viendo las cosas más "banales" podéis hacerlo... de hecho, debéis hacerlo y mi consejo por encima de todo es que lo hagáis. La responsabilidad durante la residencia, sobre todo en  las guardias, debe ser progresiva, así que si os presionan con cosas complejas o con demasiada carga asistencial quejaros: sobre todo al principio debéis sentiros cómodos y confiados con lo que estáis haciendo.

4. Preguntad. Los adjuntos y los residentes mayores estamos para eso, así que preguntad hasta hartaros. Preguntad si lo estáis haciendo bien, si se os ha pasado algo por alto, si estamos de acuerdo con vuestra opinión, si os podemos explicar algo sobre esa patología, si cambiaríamos el manejo o tratamiento, si pediríamos más pruebas... Pero preguntad también qué estamos haciendo nosotros: qué pacientes estamos viendo, por qué hacemos lo que hacemos, si nos podéis echar una mano en algo... Preguntar es básico para aprender, y cuánto más preguntéis ahora menos tendréis que hacerlo en el futuro (cuando más se dará por hecho que debéis saber las cosas), así que no tengáis vergüenza y sed cotillas.

5. Dejaros ayudar. Claro, si nos preguntáis algo, escuchad lo que os tenemos que decir y hacednos caso... o no, pero dadnos una razón y discutamos sobre ello y los diferentes puntos de vista. Y ésto sirve también para decir que preguntar está bien, pero no lo mismo cuatro veces. Yo intento siempre explicar todo a los más pequeños, pero cuando el mismo residente me pregunta lo mismo guardia tras guardia, os aseguro que mi respuesta es cada vez mucho más escueta hasta que, al final, le recuerdo que eso ahora sí ya debería saberlo.

6. No olvidéis la parte técnica. Las guardias son una gran oportunidad para practicar todo tipo de punciones, exploraciones físicas completas, suturas, vendajes, poner vías y sondas... Aprovechad para hacerlo y mirar cómo lo hacen los demás.

7. Controlad el tiempo. Vale, todo lo anterior está muy bien, y como os decía al principio el ritmo de trabajo no es siempre tan acuciante como nos hacen creer. Pero estamos en Urgencias, y aunque a vosotros os pueda parecer que un paciente concreto no tiene nada grave, ni siquiera un motivo real por el que acudir allí, recordad que tal vez lleve muchas horas esperando y que, como él, otras tantas personas esperan en la salita y, entre ellas, algunas sí tienen el tiempo en su contra. No hay que ir con prisas, el paciente merece que os toméis el tiempo que cada uno necesite... ¡pero no más! Del mismo modo, intentad ahorrar el máximo tiempo pidiendo pruebas (tomáos un minuto para pensar y pedidlas todas juntas), no os durmáis escribiendo la historia clínica e intentad ir siempre al grano. A veces os será complicado, pero si aprendéis a controlar los tiempos y a organizaros, os aseguro que tendréis la sensación de que vuestras guardias serán mucho más relajadas.

8. Pensad si es necesario... ¿Es necesario pedir radiografía de tórax a todos los pacientes?, ¿venir a Urgencias significa salir con un pinchazo?, ¿esa medicación no puede administrarse por vía oral?, ¿ese ingreso no puede evitarse? En estos tiempos más que nunca hay que pensar que los recursos son limitados y hay que administrarlos bien, por no decir que podemos ahorrar muchas incomodidades a los pacientes si nos nos dejamos llevar por el "todo se vale".

9. Enfermería es vuestro mejor aliado. Siempre, pero más en Urgencias. No sólo saben un montón, sino que de muchas cosas saben mucho más que vosotros. Además, la mayoría del personal de enfermería de Urgencias suele ser fijo en el servicio, lo que significa que llevan trabajando con ése tipo de pacientes mucho más que vosotros. Si os dicen que corráis, corred. ¡No sabéis el ojo que tienen para ver que un paciente se complicará! Por no decir que, en la mayoría de hospitales, serán quienes os tengan que despertar de madrugada, así que portáos bien con ellas. Aprovechad también para que compartan sus parcelas de conocimeinto: diluciones, poner vías, curas... pequeñas cosas que nunca sabéis cuándo podéis necesitar.

10. Estudiad siempre que podáis. De verdad, me parece un consejo muy importante. Al final, tendréis muchos momentos de pausa: mientras esperáis el resultado de una prueba que no llega, las primeras horas del día de un domingo, las madrugadas tranquilas... Aprovechad esos momentos para repasar la patología que acabáis de ver, aunque hayáis atendido a 4 pacientes seguidos con lo mismo; o bien coged cualquier manual y estudiad una patología al azar, o coged los protocolos de vuestro hospital y memorizadlos bien o... ¡lo que sea! Maximizad lo que podéis aprender en una guardia.

11. Enseñad. Sí, aunque sea vuestro primer día, podéis y debéis hacerlo. Enseñad a los estudiantes que corran por allí pero, sobre todo, enseñad a los pacientes. La educación al paciente es algo básico y de lo que a menudo nos olvidamos los médicos, pero Urgencias puede ser tan buen lugar como otros para hacerlo. Siempre después de la visita (o después de hacer lo más importante), tomáos unos minutos para explicarle al paciente qué tiene, qué le vamos a hacer, por qué le estamos dando un tratamiento, qué deberá hacer en casa, cómo se puede complicar o no, si lo que le ha llevado allí se podría haber evitado.... También es importante educarle si, el motivo por el que ha venido, podía haber sido atendido de forma no urgente por su médico de primaria o en otro centro: no tengáis miedo a "reñir", siempre que lo hagáis desde el respeto.

12. Guardad un momento para vosotros y respetad todos los descansos. Sí, a pesar de todo lo anterior y muchas otras cosas. Os merecéis ni que sean unos minutos para vosotros, os merecéis descansar siempre que podáis, os merecéis cenar en 20 minutos mejor que en 15 (si el trabajo lo permite), os debéis sentar siempre que haya una silla libre... Sois personas que lleváis muchas horas trabajando, más las que os esperan, con un importante nivel de estrés mental y de exigencia, así que no os sintáis mal por cuidaros: pensad que ésto también favorece al paciente. No se trata de escaquearos, se trata de ser sensatos. Y, por supuesto, respetad las post-guardias.

13. Sonreíd. ¡Por favor, sed amables! Aunque os cueste, aunque os vayáis a estirar a las 5 de la mañana y a las 5:10 ya os estén llamando para atender a una chica a la que le duele un grano en la cara desde hace 3 días... Pensad que si acude a esas horas allí y espera a que la atendáis, es que para ella es importante, así que atendedla bien (aunque, volviendo al punto 11, después le expliquéis que por eso no se viene a Urgencias, y menos a esas horas). Sonreíd también a los abuelitos a los que atenderéis, a los familiares... Ellos no tienen la culpa de que no hayáis dormido, llevéis horas sin comer o se os acabe de morir un paciente. Os aseguro que, además, os sentiréis mucho mejor al acabar el día.

Podría seguir con muchos otros consejillos, pero ni quiero extenderme en exceso ni creo que haga falta. Sólo una última cosa, que creo que resume todo lo anterior: usad siempre vuestro sentido común. Si alguien quiere aportar alguna otra cosa, será más que bienvenido en los comentarios. Y mucha suerte a los que empezáis, ¡seguro que podéis con ello!

Las comparaciones no siempre son odiosas

Hace unos meses ya os hablé aqui de lo difícil que puede ser a veces para un médico estar al otro lado. Pues bien, como en mi casa vamos siempre de susto en susto, esta semana he vuelto a estar de hospitales... y he vuelto a ver cosas que no me han gustado nada.

Pero si bien en la otra entrada os hablé más de lo complicado que es intentar mantenerse al márgen, ahora me gustaría más centrarme en una sensación que no he cesado de tener estos días: ni yo lo hago tan mal, ni en mi hospital somos tan malos.

A veces, cuando trabajas en un hospital pequeño, acabas teniendo sin quererlo un cierto complejo de inferioridad... Sabes que las cosas se hacen bien, estás contento, pero como no tienes otra perspectiva que la tuya imaginas que en todos sitios las cosas son así. Si a eso le sumas que los hospitales más grandes no cesan de salir en los medios, de investigar, de publicar, etc, a veces caes en el error de pensar que, tanto ellos como tú mismo, tenéis razón al decir que ellos deben hacer las cosas bien, la Medicina allí se hace mejor. Se les llena la boca con palabras como excelencia, se les llenan las paredes con diplomas y premios, y tú acabas pensando que, a lo mejor, eso es lo que importa.

Pero de pronto aterrizas allí, en un hospital de los grandes, de los importantes, de los "buenos". Tienes a un familiar gravemente enfermo y, aunque les agradeces la rapidez del diagnóstico y la atención inicial, luego empiezan a sucederse una serie de errores, malas praxis y demás que te acaban hartando. Sin hablar de la atención al paciente, que deja bastante que desear, lo que de verdad te preocupa es que, durante más de 48h, un paciente inestable ni siquiera esté monitorizado. Te preocupa que, aunque tengas un diagnóstico y se haya iniciado el tratamiento, no se estén realizando el resto de exploraciones indicadas para completar el pronóstico y, tal vez, modificar el tratamiento. Y, entonces, a pesar de lo preocupada que puedas estar, te abstraes de pensar en que esa persona es un familiar, lo miras sólo como a un paciente: sabes lo que hay que hacer, y sabes que tú lo habrías hecho (porque lo haces cuando has tenido un paciente igual) y, sin quererlo, sonríes y piensas que lo estás haciendo bien.

Dejando de lado la indignación que pueda sentir porque mi padre no haya sido tratado correctamente en muchísimos aspectos, me complace gratamente ponerme una medallita: tanto a mí, como a mis compañeros; a mi hospital. Me complace saber que, a pesar de "ser pequeños", hacemos lo que hay que hacer cuando hay que hacerlo, nos preocupamos por más cosas que sólo lo puramente asistencial, ofrecemos en general una buena atención. Y entiendo ahora que mis pacientes, en general, se vayan siempre contentos. Entiendo que tantas horas de estudio, trabajo y esfuerzo merecen la pena y me doy cuenta, una vez más, de que trabajo en un lugar fantástico. En un lugar donde me están enseñando a hacer Medicina de verdad.

Pienso entonces en la numeritis del MIR y en la gente que elige plaza esta misma semana y me preocupa que se cieguen por el nombre del hospital, sin prestar atención a la calidad de lo que allí se ofrece. No de lo que se ofrece al residente, sino de lo que se ofrece al paciente que es, al fin y al cabo, quien importa en todo esto.

Un poco de arte...

Hoy os traigo una entrada muy especial y que, personalmente, me hace mucha ilusión compartir con vosotros.

Para los que no lo sepáis, J. es, además de un excelente pintor y restadurador de arte, un apasionado de la ciencia. Quizás por eso hace unos añitos, para su proyecto final, decidió crear una serie de cuadros sobre temas médicos. Mucho tiempo después, y como estímulo a que siga pintando, me ha permitido que comparta por fin sus trabajos con vosotros. ¡Así que aquí los tenéis!



Y como estamos en los tiempos que estamos, y además el espacio en casa cada vez escasea más, aprovecho para hacer un poco de publicidad y deciros que todas estas maravillas están en venta. Si a alguien le interesan, podéis dejar un comentario aquí o enviarme un correo. Veréis que en  las descripciones de los cuadros, además de las medidas y técnica, se incluye el precio (habría que sumar los gastos de envío). Y si alguien vive en Barcelona o cercanías, y le apetece verlos en directo, sólo tiene que preguntar.

Espero que os gusten tanto como a mí.

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